febrero 13, 2020

Mis primeros 10 años los recuerdo súper feliz, siento que quien marcó mi vida en este tiempo fue principalmente mi abuelo, siempre alegre conmigo, trabajando mucho aún cuando yo lo veía viejo… claro que no era viejo, estaba entre los 60 y 70 años. De hecho, hoy pienso que se fue joven, apenas tenía 72.

 

De él aprendí a ser feliz, a ser muy humilde, a divertirme con pocas cosas o, más bien, con cosas simples. Íbamos a la pequeña hacienda y eran los mejores momentos, porque recogíamos huevos de los gallineros, cargábamos la camioneta con frutas y verduras para venderlas en la feria, vivíamos entre las vacas, los perros, los árboles… seguro por eso soy una amante de la naturaleza.

También aprendí a tener carácter, porque él era estricto y le gustaban los buenos modales, entonces comportarse mal no era la forma. Recuerdo también que mi abuelo era puntual y muy honesto. Espero haber logrado hasta el día de hoy tener esos valores como ser humano.

También, mi abuelo era muy amigable, todas las personas lo querían y yo iba con él a muchos lugares donde lo respetaban. Esto me encantaba. Y algo que es muy importante, porque vale la pena para esta última década, es que él se divertía haciendo lo que le gustaba: ¡ir a su hacienda!

La segunda década de mi vida yo fui muy rebelde, una adolescente rebelde en toda la extensión de la palabra, pero también era súper responsable y, como dirían por ahí, hasta un poco nerd, porque me gustaba estudiar; de hecho, amo estudiar hasta el día de hoy.

Aquí mi madre fue un ejemplo para mí. Hoy lo pienso así, porque ella tenía demasiada paciencia con lo que yo hacía con mis rebeldías.

También me marcó mi madre, porque es una trabajadora incansable, como está descrito en mi primer #podcast, mi madre es una mujer que luchó siempre por sus derechos, por estudiar y por ganarse un espacio en el mundo laboral. ¡Esto aprendí de ella!

Los años entre mis 18 y 36 me dediqué a trabajar para desarrollar lo que digamos era una carrera profesional convencional; lo digo así, porque a los que nos llaman la Generación X nos enseñaron que era importante estudiar para ser profesionales y conseguir avanzar en una o dos empresas logrando metas de crecimiento y desarrollo, eso digamos sería convencional.

Aquí también mi madre fue quien podemos decir el referente de mi vida, claro que mi rebeldía me llevó por caminos distintos a los que ella habría soñado, sin embargo, fue por ella que entré a la universidad y estudié una carrera profesional. Porque de haber sido por mí, en aquellos días no lo hubiera hecho.

Mi madre quería que yo estudie números, algo que hasta el día de hoy no va conmigo, yo, por mí, habría hecho mejor letras. Así que bien le di la vuelta al asunto y como siempre he sido bastante creativa, convencí a mi padre de que me ayudara a buscar una carrera donde no haya tanto número y se aplique la creatividad, así llegue al Marketing. Puedo decir que soy Marketera por casualidad, aunque: ¡me encanta!

En estos años aprendí muchísimo de un mundo laboral, por decir lo menos, complicado. Mi carrera la hice en la industria farmacéutica, así que además tuve que aprender harto de medicina. Yo fui la única gerente de producto mujer que no era médico, que nunca fue visitadora y que tenía menos de 30, por muchísimos años…, pensando en esto en este momento que escribo, creo que mi abuelo construyó en mí una persona a quien le gustan las personas y fue así como me fui abriendo espacio en este mundo. Recuerdo a visitadores a médicos que podían haber sido mis papás y yo debía pararme al frente de ellos para que apliquen las estrategias que me inventaba… ¡valiente! Y me gustaba estar con ellos como personas.

En estos años crecí profesionalmente, estudié mi carrera profesional y mi maestría. Y también perdí mi empleo dos veces, que es lo que ahora quisiera contarte…

La primera vez que sucedió, solo tenía 18 años y fue porque era demasiado buena persona y confiada, entonces alguien se aprovechó de esto y sin querer enseñar lo que ya sabía, prefirió despedir a la “niña” de 18 años.

En ese momento fue muy triste, pero hoy le agradezco infinitamente a esa mujer que no pudo ponerse en los zapatos de una “niña” que estaba empezando. Digo esto porque aprendí un par de cosas:

En ese tiempo las mujeres luchaban por ganarse un espacio en el mundo laboral y lo que menos querían era esta competencia. Es decir que en lugar de apoyar a otras a subir, mejor las empujaban hacia abajo. Algo por lo cual hoy trabajo, en pro de que suceda lo contrario.

Aprendí que estás en el lugar y el momento preciso, nunca antes – nunca después, porque de no haber sido por esta mujer, habría hecho mi carrera en un banco, quizá enfocada en números, no hubiera estudiado y no estaría aquí haciendo lo que, por ejemplo, amo… escribir.

Conocí a mi mejor amiga, esa que me ha durado muchos años y que a pesar del tiempo y la distancia cuando hablamos parece haber pasado solamente un día.

La segunda vez que perdí mi empleo fue cuando salí definitivamente de la industria farmacéutica, aquí también aprendí un par de cosas más:

  1. Saber entender a las personas.
  2. Escuchar atentamente y callar.
  3. A ser fuerte y persistente.
  4. Por qué no decirlo, a no confiar en todo el mundo.
  5. A escuchar la voz de la experiencia.

 

Los 10 años más cercanos a este cumpleaños, estos SÍ que han sido el verdadero reto de la vida, hasta hoy:

Primero me mudé de país 3 veces.

  • He desarrollado dos habilidades en este tiempo; una, la adaptabilidad, porque he necesitado aprender 3 culturas distintas rápidamente y hasta un idioma más.
  • Dos, la resiliencia para poder aceptar y cambiar o modificarme de acuerdo al momento que esté sucediendo.

 

Estudié dos carreras profesionales, una para ser profesora universitaria en Perú y la segunda, que sigo estudiando todos los días, para ser Coach Profesional.

  • Nunca pienses que es tarde para reinventarte, si lo que vas a hacer es lo que verdaderamente estás llamado a hacer; quiero decir, une tus intenciones a tu propósito de vida.
  • Estamos aquí en esta tierra para hacer algo, normalmente, algo por las demás personas. Esto te va a ayudar a que los años no sean un impedimento para crear lo que quieres crear de tu existencia.

 

Pasé de tener excelentes ingresos financieros y hacer todo lo que yo quería con mi propio dinero a no tener nada por algunos años y depender económicamente de los ingresos de mi esposo.

  • Si pudiera escribir una mala palabra aquí lo haría… pero demasiada educación… así que puedes ponerle una que se te venga a la mente.
  • Esto ha sido lo más complejo que me ha tocado superar. Y uno, solo uno, de los más grandes impulsores de mi reinvención profesional.
  • Pasé momentos complicados al principio; sin embargo, aprendí que los maridos pueden aprender cosas distintas, por lo menos el mío 😊… y ahora se ha convertido en el más importante apoyador de mi proyecto.

 

Soy dueña de mi propio negocio en cualquier país del mundo y como dije en uno de los párrafos del principio… como mi abuelo, ¡SOY FELIZ! Con lo que hago.

  • Aquí sí me he superado a mí misma, porque mi cabeza estaba acostumbrada a trabajar en dependencia laboral por más de 20 años y de ahí, a pasar a ser emprendedora e independiente, hay harto que cambiar… hoy puedo decir que pienso diferente, pero la experiencia y, sobre todo, la organización, planificación y otros rasgos que aprendí… me han apoyado enormemente en este trayecto.
  • Si estás pasando por un período de transición así, puedo darte un consejo: todo lo que traes de experiencia contigo te sirve y apoyará para tu nuevo modelo de pensamiento.
  • Finalmente, en esta etapa, vino el propósito ¿para qué estoy en esta vida? Y mi respuesta es súper simple: para ayudar a las personas a autoconocerse, luchar por sus metas y crecer. En todo esto, claro que una de las cosas donde estoy en mi “Zone of Genius” es apoyando a las mujeres a empoderarse y a los hombres a aprender, a que la vulnerabilidad solo nos trae cosas buenas, ahí el tiempo se me pasa volando.
  • No puedo dejar de decir que en estos últimos años aprendí que solo no llegas a ninguna parte; por un lado, como dije antes, mi esposo es uno de los sponsors de mi proyecto, mi Coach es otro y mi agencia con Berni y Juliana son el otro pilar de este camino, así que siempre crea tu red, en cualquier circunstancia en la que te encuentres.

 

Todo lo que te he contado de estos últimos 10 años ha sido autoconocimiento, práctica, evaluación, prueba y error…. Pero, sobre todo y más, en estos últimos 4 años, servir al propósito de mi vida, que me trae todos los días nuevos retos y grandes satisfacciones.

Estoy segura de que la historia de cada uno en su vida sirve para que otras personas se inspiren y puedan hacer lo que realmente quieren hacer, por eso, hoy, me he atrevido a ponerte en blanco y negro algunos hitos que me han marcado.

Y también porque quiero invitarte a que pienses: ¿a quiénes estás influyendo?, como padre o madre y a quiénes influyes como profesional, porque esto queda marcado en la vida de las otras personas por siempre.

Ahora que escribo todo esto, ya no puedo decir cuál ha sido “mi Mejor Década”, como el título del artículo, porque cada una ha tenido sus momentos más especiales y su aprendizaje. Gracias por leerme. 🙂

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