madres que trabajan
abril 28, 2022
madres que trabajan

El segundo domingo de mayo, en casi todo el mundo, se celebra el Día de la Madre, por ello me puse la tarea de buscar bibliografía al respecto de la “maternidad” y el trabajo, ya que considero, y veo en mi práctica constante de Coaching y Desarrollo de Liderazgo Femenino, la lucha sobre todo mental que existe en la labor de ser madre conjugada a ser profesional.

Encontré varios artículos en HBR al respecto, el que más me ha gustado y llamado la atención es uno escrito por Alison Beard que intentaré adaptar a nuestra realidad latinoamericana aquí en este post… Me atrevo a compartir estos artículos de otras personas porque ¿quién sería yo para aconsejarte cómo mantener la cordura desarrollando los dos roles? Sin embargo, vale la pena leer a estas madres que trabajan en HBR compartiendo su experiencia, vamos:

Esto puede ser una semana cualquiera de una familia con hijos: “Un lunes, al comienzo de una semana de trabajo muy ajetreada, tu amiga, retira a tu hija de la escuela y la cuida hasta tarde. El martes, una amiga de tu mamá, lleva a tu hijo a su práctica de fútbol de las 17:45 p.m. El miércoles, Marcela se ocupa del viaje compartido de la clase de cocina a casa. El jueves, María acompaña a sus dos hijas a patinar. Y, el viernes, Paola te ayuda a pensar en una situación complicada en la oficina”.

Esta familia es muy afortunada de tener lo que toda madre que trabaja fuera del hogar necesita: una pandilla de padres y amigos. Se trata de un grupo de compañeros, mamás y papás, en la escuela de los hijos, en el barrio y en la oficina, que te ayudan en el complicado negocio de equilibrar bien el trabajo y la vida familiar.

Se podría pensar que un trabajador del conocimiento de clase media-alta podría no necesitar esta ayuda, sin embargo es indispensable aunque quizá poco utilizada o desarrollada en países de América Latina, acá los abuelos, hermanos, tías, tíos o primos desempeñan este papel, pero a veces no están cerca, se han vuelto mayores o también tienen sus propias responsabilidades como padres y trabajadores.

Entonces, crear una red de amigos que puedan convertirse en familia es una de las respuestas más importantes y poco evaluadas en nuestra sociedad. 

Veamos, ¿cómo se construye una de estas redes y se usa de manera eficaz?

Primero, comprométete.

Cuando gestionas un trabajo exigente y tienes hijos ocupados (actividades extracurriculares), la tendencia es a enfocarse en cada tarea que tienes. En la oficina, en hacer tus proyectos, asistir a todas tus reuniones; muchas veces comes en tu escritorio; entonces no tienes tiempo para charlar tomando un café o comer con tus colegas. En la escuela o en las salidas y recogidas de actividades, tu objetivo es entrar y salir; en el aula o en las fiestas de cumpleaños, te centras en tus hijos, no en los otros padres.
Si bien es comprensible, estas estrategias son equivocadas; pueden ahorrarte algo de tiempo a corto plazo, pero te impiden construir las relaciones clave para el éxito a largo plazo en tu lucha por la conciliación entre el trabajo y la vida.

El primer consejo de la autora es:

Conversar con tus colegas de trabajo acerca de tus hijos, no solo sus edades y grados, sino también sus altibajos académicos, actividades extracurriculares, peculiaridades de la personalidad, gustos y disgustos. Así como tú, ellos también son padres y si llegas tarde a una reunión podrán apoyarte más fácilmente. O si alguno de los niños está enfermo y debes quedarte en casa a trabajar, también comprenderán.

Es una invitación a compartir con tus colegas de oficina un poco de tu intimidad, sobre todo con las tareas de madre o padre para que no se sienta lejano el vínculo que tienes como persona única… eres un solo ser humano trabajando y gestionando tu vida personal.

El segundo consejo es:

Disfrutar de cada momento que compartes con otras madres que trabajan y padres en el colegio o en las tardes en el parque infantil del barrio, detenerte a observar cómo está la gente, escuchar las noticias y, a veces, simplemente pasar el rato.

Comprender que las mamás (y los papás) que se quedan en casa podían ser amigos cercanos y aliados increíbles también.

El éxito entonces es la relación que puedas crear con una amplia gama de padres, ampliando el círculo de apoyo de todos – creando un compromiso común.

En segundo lugar, ofrece tu ayuda.

El artículo trata sobre conseguir ayuda, sí, pero la autora y yo igual recomiendo darla primero. El autor Adam Grant indica en su libro “Give and take”

“Las personas que tienen más éxito en la creación de redes y crecimiento de sus carreras como resultado son las que ofrecen su tiempo, energía y consejos a los demás sin esperar nada a cambio. Por supuesto, esta generosidad inicial comienza con un círculo virtuoso de reciprocidad. Cuando ayudamos a la gente, instintivamente quieren ayudarnos a cambio y viceversa”.

¿Cómo hace un padre ocupado que trabaja para eso? Conecta con mamás y papás en tu escuela o en tu comunidad, puede ser tan sencillo como ofrecer organizar un viaje compartido después de la práctica extracurricular y ocuparte de la primera carrera una noche en la que no tienes que trabajar hasta tarde. Tal vez no puedas ser anfitrión de una cita de juegos después de la escuela, pero tu niñera podría, o podrías ofrecerte como voluntario para organizar una para el fin de semana. Si los padres de tu clase piden que la gente contribuya con alimentos y bebidas para la próxima reunión escolar, inscríbete inmediatamente para algo fácil, como llevar el jugo, servilletas o rosquillas compradas en la tienda.

En la oficina, simplemente trata a tus compañeros – madres y padres – que trabajan de la manera que te gustaría que te trataran, en general para todo:

Anímalos a trabajar desde casa cuando eso facilita la vida familiar.

  • Cúbrelos cuando tengan que salir temprano o llegar tarde.
  • Observa cuando parece que tienen dificultades y pregunta si hay algo que puedas hacer para ayudar.
  • Ofrece constantemente palabras de aliento y, cuando procede, consejos.

Tercero, pide ayuda.

Muchos padres que trabajan, y en particular las madres que trabajan, están deseando demostrar que pueden hacerlo todo, recomiendo este otro artículo muy relacionado al tema.

No busques un trato especial de tu jefe o colegas ni depender de otros padres para que cuiden de tus hijos. Te insto a que abandones de inmediato esas nociones.

Ponte cómoda pidiendo ayuda.

El primer paso es entender que a las personas les gusta ayudar a los demás más de lo que nos damos cuenta, como la psicóloga Heidi Grant comparte en este artículo.

A menudo, no lo consideran una carga. De hecho, hace que se sientan bien. Incluso si aún no has iniciado el círculo de reciprocidad que describí anteriormente, no subestimes lo dispuestas que las personas están a apoyar a otros (especialmente otros padres de familia).

La recomendación que puedo darte es presentarte vulnerable, suena duro, pero es la mejor opción… y no digo que llores, ni grites, ni nada de eso… simplemente mostrar el ser humano (además madre o padre) que eres, por ejemplo:

  • Pide a tus colegas para programar reuniones contigo en horario escolar, ahí estarás más enfocada, no siempre es posible, pero saben que te gustaría que lo intentaran.
  • Envía textos como estos: «Acabo de salir de la oficina, así que no llegaré a tiempo. ¿Hay alguna posibilidad de que puedas encargarte de E?» «Me olvidé de que la niñera está fuera hoy. ¿Te importaría tener un niño más después de la escuela?» «¿Alguien puede llevar a J?» Y las respuestas son siempre: «¡Claro!» «¡No hay problema!» «¡Puedo!»

En cuarto y último lugar, aprende de los demás.

Cada niño, cada padre y cada relación padre o madre-hijo (a) es única, por lo que no hay reglas universales que seguir.

La autora dice “Creo firmemente que nos convertimos en mejores padres que trabajan cuando hablamos de nuestros problemas con otras personas en la misma posición y las escuchamos y aprendemos de ellas”.

A veces el pensamiento de los padres y madres que trabaja es: no quiero que piensen en mí como alguien que está ausente (en la oficina) o un regañón (cuando está en casa). La autora dice: «No es su trabajo ser amigo de ellos. Su trabajo es hacer que sean mejores personas». Además «Sabe, en mi trabajo y en el mundo, hay tantas cosas que NO puedo controlar. Así que trato de concentrarme en las cosas que puedo».

Ninguno de nosotros se enfrenta exactamente a los mismos problemas, pero es probable que tus amigos que trabajan, tanto en tu mundo profesional como personal, hayan navegado por otros similares o conozcan a otras personas que lo han hecho. Así que obsérvalos, habla con ellos, apóyate en ellos. Estas charlas pueden ser improvisadas, pero considera también planificar reuniones regulares con el círculo íntimo de tu pandilla.

Equilibrar una profesión y una familia no es fácil. Pero no es algo que debas hacer solo o solo con tu pareja. Crea tu propia pandilla de padres. Puede que sea un cliché, pero nos las arreglamos con un poco de ayuda de nuestros amigos.

Artículo original de Alison Beard Editora ejecutiva en Harvard Business Review:

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