abril 21, 2022

La semana pasada hice una encuesta en Linkedin para conocer más a fondo ¿qué necesitan implementar las organizaciones para promover la sororidad?

El resultado fue, entre varias opciones, que el 52% de los participantes contestaron que se debería implementar todas estas actividades:

  • Mentoría Femenina
  • Programas de reconocimiento, y
  • Espacios de Diálogo

Sin embargo, el 22% y 19% respondieron que los programas de reconocimiento y mentoría femenina son dos de los más importantes.

Interesantes resultados ya que en general los grupos de mujeres para desarrollar espacios de diálogo son muy importantes a la hora de fomentar la sororidad, sin embargo no fue la respuesta más votada.

Así que me he puesto a investigar en el tema para recomendarte las mejores formas de implementar programas y crear espacios para el desarrollo profesional de las mujeres de tu empresa, pues:

La sororidad aplicada en cualquier trabajo aumenta nuestra productividad, nos empodera y nos hace sentir seguras.

Y es importantísima porque mientras más nos apoyemos una a la otra, más espacios vamos a generar para el grupo de mujeres que tenemos alrededor y apoyamos a que el peldaño roto no se rompa tan abajo en la escalera, y los techos de cristal se puedan romper con más facilidad.

En mi investigación encontré muchos artículos que hablan sobre temas como:

  • RRespetar las decisiones de las mujeres sobre su cuerpo
  • RAbrazar la diversidad
  • RApoyar cuando existen casos de acoso o discriminación
  • RIncorporar temas de relevancia
  • ROlvidar los prejuicios
  • RNo juzgar las apariencias físicas… etc.
Personalmente creo que cada uno de estos temas deberían darse por descontados en la empresa, y no solamente para la mujeres, sino para todos los miembros de una organización. Por mi parte puedo recomendarte programas como:

1. Crear más lugares para mujeres, especialmente en espacios mayoritariamente ocupados por hombres

Una de las razones por las cuáles existe la “rivalidad o competencia entre mujeres”, es porque tradicionalmente en el mercado laboral han habido muy pocos lugares para nosotras. Y al haber tan pocos lugares, el sentido de competencia se incrementa.
Por ejemplo, si hay dos posiciones para un equipo, ya sabemos que si no gestionamos los sesgos inconscientes, en términos generales hay más probabilidades de que dichas posiciones sean ocupadas por hombres. Y en el mejor de los casos, a una de las dos posiciones podría llegar una mujer. La mentalidad entonces es: “aquí solo hay lugar para una de nosotras”. Al crear más espacios que puedan ocupar las mujeres, el sentido de competencia entre mujeres, y entre mujeres y hombres, va a tender a igualarse y a ser más sano.
Entonces ¿cómo podemos crear más espacios para las mujeres? Como todo lo relacionado con Diversidad, Equidad e Inclusión, necesitamos un abordaje sistémico, y algunas acciones que puedo recomendar dentro de este abordaje son: objetivos de género, programas de desarrollo de mujeres, más oportunidades de liderazgo para las mujeres (no necesariamente de posición, puede ser de proyectos relevantes para la empresa), etc.
El fin de semana encontré este TED que te recomiendo fuertemente, habla justamente de este tema de los pocos espacios que tenemos normalmente y de cómo implementar programas para crear nuevos y más espacios a los que más mujeres tengan acceso, y así podríamos dejar de luchar por uno con los otros géneros.

2. Celebrar los logros de las mujeres, comunicar y visibilizar su contribución a los resultados

Es necesario que la empresa haga un esfuerzo enfocado a resaltar y visibilizar el mérito de las mujeres, entonces ganamos protagonismo. Involucrar a las mujeres líderes en la comunicación y visibilizar los logros de otras mujeres, potenciará la sororidad laboral.

3. Programas de mentoría multidisciplinaria entre mujeres

En América Latina hay una DIVERSIDAD de mujeres: inmigrantes, afrodescendientes, con discapacidad, boomers, millenials, generación Z, del colectivo LGBTQ+, de diferentes orígenes socioeconómicos, madres, no madres, madres cabeza de familia, con diferentes experiencias de vida, diferente formación profesional y experiencia laboral.

Por más que tengamos en común el ser mujeres y enfrentar algunas de las desigualdades que esto implica, lo cierto es que no todas hemos enfrentado las desigualdades de género al mismo nivel. De hecho, hay mujeres líderes que dicen nunca haber experimentado discriminación por su género. Es importante reconocer esto. Que existen los privilegios, y que no por el hecho que una no lo haya experimentado, no existan otras mujeres que sí.

Es preciso fomentar una mirada interseccional, la empatía entre mujeres, y la colaboración y el aprendizaje mutuo reconociendo cuanto podemos enriquecernos a partir de nuestra diversidad.

Por esto la recomendación es que las mentorías sean multidisciplinarias e incluso multigénero para que tengan un efecto potenciador en todos los grupos participantes.

4. Promover las redes de mujeres

Así como los objetivos y cuotas de género generan comentarios que opacan el mérito de las mujeres y que por ende es necesario hacer algo al respecto, las redes de mujeres también suelen generar algo similar.

Comentarios como por ejemplo: “se están complotando en contra de nosotros los hombres” “se reúnen a hablar de cosas de mujeres, belleza, cocina y bebés” etc. deslegitimizan y restan importancia a este tipo de espacios tan importantes.

Como empresa es muy importante que las mujeres y hombres líderes e influyentes en la organización promuevan la participación en dichas redes, y sepan comunicar con asertividad el propósito, la importancia y relevancia de las mismas, es lo que en mi encuesta lo llamé como espacios de diálogo y es muy importante generarlos porque aunque a veces luchamos con las personas de nuestro mismo género, también nos comprendemos y juntas logramos objetivos quizá incumplibles.

5. Creerle más a las mujeres

Vivimos en una sociedad en la que cuando una persona de un grupo subrepresentado se queja, decimos: Ah, claro se queja porque así son, se quejan de esas cosas.

Existe la tendencia a no creer lo que nos pasa a las mujeres, y esto hace que no queramos hablar sobre lo que nos pasa, ni compartir sobre ello con otras mujeres, siempre por miedo a ser juzgadas. Si la compañía refuerza en sus comunicaciones, procesos, políticas y comportamientos, aumenta la confianza en lo que las mujeres dicen estar experimentando, promueve la sororidad laboral.

A pesar de que ser sororas es el nuevo mandato que prima para la mayoría, solidarizar y empatizar no es algo que se nos dé con facilidad si consideramos que crecimos en un contexto en el que se nos enseñó a velar cada una por sí misma. En el que lo individual estaba por sobre lo colectivo.

«La sororidad es contracultural porque el patriarcado y la sociedad en la que vivimos ha instaurado otros paradigmas como el privilegio, el abuso, la superioridad y la competencia», no lo digo yo, lo explica Teresa Valdés, socióloga del Observatorio de Género y Equidad. En este sentido, la sororidad no es una realidad consolidada sino más bien una propuesta y una convicción de que somos más y mejores cuando actuamos desde la solidaridad de género y la colaboración».

Y necesitamos del apoyo de la empresa para practicarla, ¿qué programas has implementado este año o cuáles vas a implementar a lo largo del 2022?

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